¿Pueblo o Patria?

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Cuando se pretende alcanzar un objetivo, primero se tiene que saber cuál es. Caminar a tramos, sin portar alforjas en previsión de lo inesperadamente largo que pueda ser el camino, me parece más estar participando de una aventura que ser conscientes de una certeza.

Todo ayuda, es cierto, y aventureros fueron nuestros héroes de la historia, pero tenían algo de lo que hoy se carece: Honor y sacrificio. Y una meta clara y segura.

Actualmente, están surgiendo en España grupúsculos que se autodenominan identitarios. La palabra patriota ya no forma parte de su vocabulario; ha quedado oxidada en su bagaje; incluso se atreven a decir que hay que alejarse de un “fascismo” cainita que ha acompañado a la tradicional defensa de España, que la realidad española es otra distinta a la histórica. ¿Ah, sí?

No es un descubrimiento que la sociedad cambia con los siglos, pero la Patria no. La Patria perdura siempre, su significado, su esencia; la Patria no entiende de identitarismo ideológico ni de términos actuales inventados por los modernos yuppies de la identidad, que no de la Patria.

Sospecho que más que una realidad, el identitarismo es un juego de palabras, una manera de integrar tantas opciones como haya, un conglomerado de alternativas unidas por un nexo común: Defensa de Europa en su conjunto.

Pero dentro de Europa, ¿qué pasa con las patrias? No pasa nada, porque el identitario no cree en las patrias, solo cree en la identidad de los pueblos; es decir, un secesionista catalán también es identitario, así como un vascongado, o un ucraniano o un bretón o un gibraltareño, y ya no hablemos de la identidad andaluza que proclamaba Blas Infante; cualquiera que pretenda reivindicar un sentimiento de pueblo, que no de patria. Todos son identitarios y entre los identitarios no se pueden quitar la razón, porque persiguen lo mismo.

Y ahí está el error de estos movimientos.

Si nos ponemos a examinar los orígenes del identitarismo nos perdemos en diversas ramas, filosofías e ideólogos. En realidad no es un movimiento uniforme aunque presenta unas bases comunes.

  • Predominio del paganismo. Retroceden a las antiguas creencias anteriores al cristianismo, culto al sol, esoterismo, símbolos paganos, druidas. Entienden el cristianismo como una fe extranjera, no originaria del continente, por lo que sin despreciarla, la toleran como una parte del folclore tradicional,  dado el tiempo que lleva asentada.
  • No es la civilización cristiana la raíz de la grandeza de Europa, sino la raza blanca. Si bien, no les falta razón, también es cierto que el cristianismo forjó una Europa unida y próspera. Un identitario entenderá que el cristianismo es fanatismo y ha sido una de las causas de la llamada a la multiculturalidad.
  • Rechazan completamente la historia de España en lo que respecta al Imperio español, así como a los descendientes de españoles o europeos del continente americano, considerándolos inmigrantes en la misma medida que un moro; sin tener en cuenta que la base de su cultura es española, que su madre patria es España y que el ius sanguinis que tanto exigen, se puede dar por descontado en un gran porcentaje.
  • Alusión constante a los términos “nativo”, “indígena , al referirse al europeo autóctono.
  • Misma identidad en una Europa desde Portugal hasta Rusia o Siberia. Movimiento pan-europeo, aún sin tener conexiones culturales o existir esa distancia de carácter. Es decir, un español identitario se siente más cercano a un siberiano que a un hispanoamericano.

De influencias germánicas, ha sido un movimiento fundamentalmente desarrollado en Francia; uno de sus ideólogos modernos fue Dominique Venner, que se suicidó en el año 2013, delante de la Catedral de Notre-Dame en París, en protesta por la legalización del matrimonio homosexual en Francia.

Entendió que era una forma de despertar conciencias frente a la destrucción de la identidad europea. No le faltaba razón, pero ¿hay que llegar al extremo del suicidio para querer convertirse en mártir? La Europa de Venner no es el ideal que tenía, puesto que su muerte se ha olvidado rápidamente y la vida continúa, sin que su acto tenga mayores consecuencias que la del shock momentáneo para pasar a diluirse con el transcurso del tiempo. Se equivocó completamente;  vale más una resistencia continuada que un hecho impactante, pues acaba por caer en el olvido; y recoge el testigo otro identitario que ocupará su puesto de líder sin temblarle la mano. Porque no hay que olvidar que entre los identitarios, entre las diferentes facciones identitarias hay caudillos y cada uno de ellos pretende su porción de poder.  Por ello van produciéndose escisiones y movimientos de piezas.

Un patriota puede ser identitario, pero un identitario no es patriota; esa es la diferencia manifiesta.

La patria ya acoge la identidad, no es necesario separarla. La patria es apego, afecto a los valores familiares, a los antepasados, a la tierra, a la cultura y tradición, a la sangre derramada para defenderla, a la grandeza de su historia, a los héroes de nuestra historia. La patria se lleva dentro, se la echa de menos cuando se está lejos, se siente su olor, su gastronomía, su orografía. La patria es madre y como hijos debemos amarla y transmitir a nuestros hijos y nietos los valores patrios, para que generación tras generación se conserven.

Debemos mucho a nuestros antepasados patriotas, a los españoles que dieron su vida por España y por Europa, por esa gran Europa que formaba parte de nuestro imperio; fueron precisamente los “identitarios” de esos pueblos  -los que se unieron en una identidad protestante, sin sentir la patria pero sí su herejía-  los que agresivamente se separaron de la unidad que España había consolidado. ¿Y ahora piden una Europa identitaria? ¿Ahora consideran que los españoles forman parte de esa identidad europea?

38905499.jpgEuropa le debe mucho a España, quizá por eso los identitarios europeos reniegan de la historia, se les puede sacar los colores. Porque Europa se forjó gracias al catolicismo, esa fue la idea europea y esa fue la Europa ideal.

Españoles, conservemos nuestra identidad española, que va por delante de la europea. Unámonos todos los europeos en el combate contra la invasión, pero como objetivo de defensa común y solidaria de todas las patrias europeas; distintas pero unidas en la defensa de nuestras tierras.

 

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2 pensamientos en “¿Pueblo o Patria?

  1. Como siempre acertada y en particular en este articulo muy sutil. Como bien dices tenemos que defender los valores morales de nuestra civilizacion cristiana aunque nos llamen, en el mejor de los casos, retrógradose. Defender nuestra España sin complejos. Adelante.

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  2. Pingback: ¿Pueblo o Patria? – Tradición Digital

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