Tío Óscar, ¿qué será lo que tiene el negro?

Recientemente se ha celebrado la ceremonia de los Oscar. A juicio de quien esto suscribe lo más llamativo de la gala no ha sido ni la alfombra roja, ni los espectaculares atavíos o arreglos quirúrgicos de las superestrellas, sino la conmoción que ha sufrido la comunidad afroamericana de USA. Y resulta curioso que todo es debido a unos premios cinematográficos.

La cuestión es que la citada comunidad – ¿qué significa afroamericano?-  está indignada porque su película Selma sólo ha sido galardonada con los premios a la mejor película y a la mejor canción original. Nada más y nada menos. Y se quejan.

Resultado de ello acusaciones de racismo y falta de diversidad. Se han movilizado bajo el hasthag #OscarsSoWhite, criticando las decisiones de la Academia por no otorgar más estatuillas a su película. ¿A cuántas aspiraban?

La película narra las andanzas de Martin Luther King en la famosa marcha desde Selma a Montgomery (Alabama), en reivindicación de los derechos civiles de la comunidad negra, que consiguieron de manos del presidente Johnson. Muy bien ¿y qué?.

Ahora no exigen el derecho al voto –que ya lo tienen- sino que los premios de la academia de cine sean negros; es decir, por medio de la crítica OscarSowhite, el Oscar tan blanco, pretenden acaparar todos los premios y se permiten el lujo de reprochar las nominaciones denunciando que es por el color de piel. Qué derroche de mala, y negra, bilis.

Esa comunidad afro, más que americana, se olvida de que su líder –seguidor del socialismo democrático- vivía una vida confortable o burguesa más bien, mientras su discurso se refería a un reparto de la riqueza –no de la suya, claro-. Y que su famosa frase I Have a dream, está sujeta a copyright. Eso lo aprendió muy bien el negro y lo ha utilizado su familia negra para su lucro personal.

Así que esa tendenciosa locución sobre los premios blancos, sobre el racismo hacia la raza blanca les hace no solo perder la credibilidad sino situarse en posición de xenofobia. Odio al blanco. Por tal motivo, me siento comprometida con la causa blanca y denuncio la presión negra.

Lo curioso de todo es que los negros pueden llamar blanco al blanco. Y llevan toda la razón.

Pero ¿por qué un negro se ofende cuando se le llama negro?

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